Lokthrans. Guardianes de los Océanos


Daniel es un joven que vive con su tío en un faro de la costa de Irlanda. Su padre murió en extrañas circunstancias, y no conoció a su madre. Sólo ha oído contar en su familia que su padre recogió a su madre, herida, de la orilla del mar y que falleció poco después de nacer él. Su madre llevaba unos curiosos papeles con unas inscripciones desconocidas que la familia guardó y  que Daniel ha estudiado durante años para conocer su significado. De su madre también parece haber heredado una aleta dorsal y  unos agujeros bajo el cuello que desconoce para qué sirven.


Una tarde aparecen merodeando por el faro unos hombres, y su tío decide que Daniel pase unos días con una amiga de la familia. Pero poco después su tío aparece muerto…

Así que Daniel tendrá que embarcarse en una aventura en la que está en juego su vida y que le llevará hasta sus orígenes.

“En ese pueblo de pescadores situado en la costa oeste de Irlanda, cerca de la bahía de Galway donde abundan las playas salvajes, en los meses de buen tiempo una de las diversiones de los jóvenes era bañarse en el mar. Pero nadie había visto a Daniel meterse en el agua. De hecho, cuando se lo proponían, siempre encontraba una excusa”.

Interesante y muy trabajada novela de Vicuña que nos sumerge en un mundo paralelo bajo el mar. La trama está muy elaborada, aunque en algunos momentos se haga demasiado larga. Puede resultar interesante para jóvenes a partir de 12 años.
Los personajes jóvenes son intrépidos, valientes y sobre todo inteligentes, interesados por las ciencias aplicadas.

Lo que destroza el libro es la ilustración de la portada con un ser marino  femenino medio desnudo, o medio vestido, que puede llevar a conclusiones equívocas sobre el contenido de la novela y confundirla con un petardazo románticón.

Autor: Vicuña, J.
Título original en español: Lokthrans. Guardianes de los Océanos.
Editorial en España: Espasa, 2011
Número de páginas: 314.
Valoración: Bueno.





“Vio una forma que apenas sobresalía del agua. La figura nadaba rápidamente hacia él pero sin crear surcos, como si se desplazase en el aire. Cuando estuvo a dos metros, comprobó que se trataba de una adolescente de edad similar a la suya. Tenía una aleta dorsal de unos doce centímetros”.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Gran concurso del Día del Libro

Tres libros para sobrellevar el invierno

Tres libros juveniles para esta Navidad