"El legado de Olkrann. La batalla de los dos reyes"

     En un monasterio aislado, en los confines del reino de Olkrann, un libro mágico que se escribe solo anuncia un nuevo tiempo para el reino. Un tiempo de tinieblas, pues entre el rey Krojnar y su hermanastro Gerhson se desata una cruel batalla por el trono, cuando Gerhson ataca La Ciudadela, capital del reino, e insta al propio hijo del rey a matar a su padre.

     Pero también comienza un tiempo de esperanza, ya que la misma noche en la que Olkrann cae, nace el auténtico heredero de la corona, un niño marcado con la señal de los Dragones Blancos, los legítimos reyes. El niño es puesto a salvo con varios sirvientes del castillo y  pasan años sin que nadie logre encontrarlo, ya que crece lejos, no solo en el espacio sino en el tiempo: en un orfanato en Londres durante la Segunda Guerra Mundial, sin conocer ni su identidad ni su destino.
olkrann


     Mientras, Lyrboc, un niño huido de la sitiada capital de Olkrann, prepara en otro reino cercano su venganza, tras haber tenido que separarse de sus padres y desconocer su suerte.

     Primera parte de una saga de cuatro novelas ambientadas en una pseudo Edad Media. Alterna capítulos de Olkrann y del orfanato inglés hasta alcanzar un final abierto que continuará en el siguiente libro.
     Hernández Chambers es uno de los mejores escritores de literatura juvenil de este momento y ganador del premio Edelvives 2016, pero en esta novela le falta algo de originalidad. De todos modos es muy recomendable para adolescentes a partir de 12 años a los que les gusten las grandes historias y los libros voluminosos.

Otro libro recomendable de él es: "Un fragmento de noche en un frasco"  del que ya hablé en otra reseña.

Autor: Hernández Chambers, D.
Título (en español): "El legado de Olkrann. La batalla de los dos reyes"
Editorial: Bruño
Año de publicación: 2014
Número de páginas: 476
Valoración: Bueno

     "Faltaba aún para que amaneciera cuando Elyjham, el Sumo Sacerdote, abrió los ojos. Cada día se encontraba más cansado, pero muy pocas veces había dejado de asistir al espectáculo de ver nacer el nuevo día. Desde la altura donde estaba situado el monasterio, en la cima de un risco asilado en medio  una explanada desértica, la aparición del sol era digna de contemplar (...)
     El Sumo Sacerdote se aproximó  hasta que sus ojos pudieron leer lo escrito en el libro. Era una sola palabra, pero los caracteres que la componían ocupaban una página entera: OSCURIDAD".

     

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