"Los millones de Brewster"

En la fiesta de su 25 cumpleaños Monty Brewster recibe la noticia de que su abuelo ha fallecido y le ha dejado una herencia de un millón de dólares. Apenas se ha recuperado de la sorpresa cuando, pocos días después muere un tío suyo del que apenas ha oído hablar y se entera de que en su testamento lo ha nombrado heredero de casi siete millones de dólares. Pero con una condición: en el plazo de un año, sin hacer donaciones benéficas, ni apuestas y sin decírselo a nadie, tiene que haberse gastado hasta el último centavo de la primera herencia recibida del abuelo.

Brewster tendrá, pues, que aprender a ser millonario tan rápido como a precipitarse en la ruina… Pero descubre que, a veces, el dinero no es tan fácil de gastar. Beneficios inesperados y golpes de “mala suerte” incrementan en vez de disminuir, su fortuna, y su repentina fama de excéntrico y derrochador pone en peligro su relación con la chica de la que está enamorado. También descubrirá quiénes son sus verdaderos amigos.

Divertida comedia de esquema tan cinematográfico que ha sido llevada nueve veces a la gran pantalla, la última en 1997.
Como anécdota se puede contar que McCutcheon apostó con su editor que el nombre del autor no era tan importante como la obra en sí para que ésta triunfase. La editó con pseudónimo y ganó la apuesta.

No se inscribe dentro del género de novela juvenil,  pero gustará a adolescentes cansados de lobos, vampiros y brujas.

Autor: McCutcheon, G. B.
Editorial en España: Alba
Título original (en inglés): Brewster´s Millions
Valoración: Bueno


“Dos semanas más tarde Montgomery Brewster tenía una nueva casa. Cumpliendo estrictamente las órdenes de su jefe, Nopper Harrison había alquilado hasta septiembre uno de los pisos más caros de Nueva York. El alquiler costaba ventitrés mil dólares, y el sagaz representante de Brewster le había ahorrado mil haciendo el pago por adelantado. Sin embargo, cuando se lo comunicó a su jefe, vio, para su sorpresa, como éste fruncía el ceño.

-Nunca he conocido a nadie tan insensato en asuntos de dinero –murmuró entre dientes-. ¡Si le da por gastarse el dinero como un millonario de Chicago empeñado en entrar en la alta sociedad de Nueva York! De no ser por nosotros se arruinaría en seis meses”.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Gran concurso del Día del Libro

Tres libros para sobrellevar el invierno

Tres libros juveniles para esta Navidad