"Reckless. Sombras vivas"


Jacob Reckless da su vida para salvar a su hermano Will, convertido en un terrible goyl -hombre de piedra-. Herido de muerte por la polilla del Hada Oscura, en pocos meses morirá con gran sufrimiento.  Para evitarlo busca distintos objetos mágicos que lo curen, pero el hechizo del hada es muy fuerte y su última esperanza consiste en encontrar una ballesta que  salva vidas, pero que también en las batallas mata al contrario y a todo su ejército.
Pero no sólo él la busca, el príncipe heredero de Lothringen y un goyl llamado Nerron se enfrentarán a Jacob para conseguirla. Zorro, su amiga mitad humana mitad animal, ayudará a Reckless a encontrarla y los dos descubrirán que los une algo más que una simple amistad.

De nuevo Cornelia Funke hace un despliegue de sus conocimientos de los cuentos europeos y pone al servicio de su historia a brujas, hadas, genios embotellados, barbaazules, goyls, enanos… Y lo hace con maestría. Como sus estupendas ilustraciones.

Se profundiza aún más en el personaje de Jacob y su relación con Zorro, su amiga.
Y de nuevo, como en la entrega anterior, Funke da sus pinceladas de "amor y sexualidad libre", que en poco pueden beneficiar a la mayoría de inmaduros adolescentes, que el único concepto que entienden de amor es que le dan las series y películas de Hollywood.
Intuyo que la amiga se llama Zorro en castellano, porque la traducción del alemán Fuchs por zorra no suena precisamente bien.


Autora: Funke, C. 

Editorial: Siruela
Título original en alemán: “Reckless. Lebendige Schatten”
Año de publicación: 2013.

Valoración: Bueno.



"Los zarcillos estranguladores crecían deprisa. Más deprisa de lo que podía correr cualquier presa.

Reckless tiró de las riendas del caballo cuando se percató de lo que se arrastraba hacia él. Quiso girarlo a la fuerza, pero los zarcillos ya subían por las pezuñas del animal. Se clavaron en la ropa de Reckless y rodearon sus brazos, mientras su caballo se encabritaba. Casi le pisotea cuando los zarcillos lo derribaron de la silla. ¡Cuidado! Nerron lo quería con vida.

Ató su caballo entre los árboles. El estúpido rocín seguía teniéndole miedo. El caballo de Reckless se había podido liberar. Trotaba en sentido contrario, sangrando y tembloroso, cuando le salió al paso. Nerron lo capturó y metió la mano en la mochila que colgaba de la silla. La cabeza estaba dentro de una bolsa engañosa. Por supuesto. Solo los chapuceros iban de acá para allá con su botín a la vista.

Reckless casi había desaparecido. Los zarcillos habían formado un capullo espinoso a su alrededor. Nerron logró abrirlos hasta liberar el rostro de su presa. Reckless había perdido el conocimiento."

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