"Donde los árboles cantan"


Un terrible poder amenaza el pacífico reino de Nortia. Los bárbaros se acercan a la frontera con el propósito de invadir y dominar el país, pero a pesar de las advertencias nadie  lo cree hasta que las hordas salvajes han conquistado el reino.

Viana de Rocagrís es una joven doncella que sólo aspira a casarse con su prometido Robian de Castelmar y vivir como una dama más. Pero la guerra trastoca sus planes, y traicionada por su prometido, será entregada en matrimonio a uno de los bárbaros invasores. Su terrible destino la llevará hasta el peligroso Gran Bosque, donde según las leyendas, los árboles cantan.

Esta novela de la famosa Laura Gallego imita a las antiguas novelas de caballería, con la diferencia de que aquí el protagonista no es un caballero andante, sino una joven. La trayectoria de Viana coincide con el esquema narrativo llamado “el viaje del héroe”, utilizado desde Ulises hasta nuestros días y hasta la saciedad: Luke Skywalker, Harry Potter, por poner dos ejemplos de los más conocidos. La joven sale de su mundo, se encuentra con un maestro, se forma con él, se enfrenta a un mal que la sobrepasa…

La trama resulta algo predecible, con poca intriga, y a los personajes les falta algo más de profundidad y a veces son inverosímiles. Todas las piezas encajan, pero no llega a ser un libro memorable.

Respecto a las relaciones amorosas, que no pueden faltar hoy en día en una novela juvenil, éstas son bastante superficiales, limitándose a una simple atracción física y sensual. ¿Por qué no se propone alguien explicarles a los jóvenes lo que es el “amor verdadero”?

Autora: Laura Gallego

Editorial: SM

Valoración: Bueno 


“Encontraron, aquí y allá, más árboles muertos; todos ellos mostraban aquella horrible señal en el tronco, como si alguien  hubiese querido talarlos pero se hubiese quedado a medias. Viana no comprendía por qué razón querría nadie señalarlos de aquella forma.

El árbol estaba vivo… todavía. Alguien había practicado en su tronco el mismo corte que había matado a los demás. De él fluía, lentamente, un hilillo de savia blanquecina que iba a caer en un balde colocado a sus pies.

Viana parpadeó, un poco desconcertada. De modo que se trataba de eso… Alguien estaba exprimiendo a los árboles, arrebatándoles la savia hasta que se secaban por completo…hasta que no podían cantar más. ¿Por qué?”

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